¿Habré de esperar a que el mango de mi hacha empiece a echar hojas?
Aunque aquí lo pongo en un contexto amoroso (con una elipsis del resto de la escena, como me gusta en la poesía: breve y enfocando al momento central), se alude a la vieja leyenda china del leñador que conviene conocer para comprender mejor la idea. La leyenda trata de un leñador que, viendo jugar al 'ajedrez' (juego similar de la época) a dos eremitas, pierde la noción del tiempo, Cuando el juego termina, él cree que ha durado unos minutos cuando en realidad ha durado tantos años que el mango de su hacha está cubierto de hojas.